Y así van cayendo las notas y los cantos, que a veces parecen cansados y ágonicos. Las tormentas de nieve silencian la ciudad y le dan otro tiempo a las ciudades, y mientras tanto a silver mount zion suena esperando que el cielo comience a bajar, como estripando lentamente el espacio hasta que todo explote.
martes, 14 de septiembre de 2010
a silver mount zion
Y así van cayendo las notas y los cantos, que a veces parecen cansados y ágonicos. Las tormentas de nieve silencian la ciudad y le dan otro tiempo a las ciudades, y mientras tanto a silver mount zion suena esperando que el cielo comience a bajar, como estripando lentamente el espacio hasta que todo explote.
domingo, 16 de mayo de 2010
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Asi oigo first breath after a coma, como si la canción me estuviera llamando a sacudirme la tristeza que llevo a cuestas y que me reduce a un ser parcialmente fantasmal, que deambula en silencio entre edificios gigantes, que es visto desde la distancia con una mirada que parece mas un escrutinio a lo insodable. Tal vez así me veo yo desde afuera, como preguntandome que hace ese tipo caminando así, moviendo la cabeza así, al ritmo de qué, vistiendose así, Pensar así, al ritmo de una canción que explora el momento en el que alguien abre los ojos y trata de respirar otra vez, sabiendo esta vez que respira, que ese acto es su acto, que lo desea, desea respirar y busca atrapar el aire para poder luego vivir, ser, respirar otra vez.
Curioso como una canción tan llena de esperanza puede terminar por acabarla.
martes, 4 de mayo de 2010
Deliciosa esquizofrenia
Rubén Blades, una leyenda viva de la cultura y de la política latinoamericana, tocó durante tres horas en el Coliseo Cubierto “El Campín” el 1 de mayo, en un escenario esquizofrénico.
Antes de que empezara la murga, aparecieron varias personas con camisetas de la campaña a la presidencia de Antanas Mockus. La gente se levantó de sus sillas y aplaudió. Luego los promotores de la acción política repartieron tiritas fluorescentes de color verde, y con ellas se alumbró el baile durante las tres horas.
Rubén comenzó cantando “El Padre Antonio y su monaguillo Andrés”. Dedicada al padre Arnulfo Romero, asesinado en 1980 en el Salvador por defender los derechos humanos. El público pudo bailar “Pablo Pueblo”, en homenaje al Día Internacional del Trabajo y se pidió que el próximo gobierno tuviera en cuenta que las mujeres deben recibir los mismo que los hombres. Tocó “Plantación Adentro”, en la que se denuncia la marca histórica del esclavismo en las plantaciones latinoamericanas. Cantó “Ojos de Perro Azul”, como el cuento de García Márquez, en la que se alude a los “pueblos corriendo en eternas retiradas” y a los hombres que se niegan a esa huida, como tantos los que han enfrentado a la muerte en nuestro territorio. Mejor dicho. Rubén Blades cantó a lo que siempre canta, a la verdad, a la justicia, a la memoria. Y el público que coreó al inicio por Antanas Mockus cantó también “Desapariciones”, escrita contra las dictaduras de Argentina y Uruguay, pero según sus propias palabras, también para cantar aquí en “democracia”.
Votar por Antanas Mockus, con el corazón y la mente puestos sobre la libertad, con la conciencia acerca de los crímenes que han definido la democracia en nuestro país, y con el relacionamiento entre esos crímenes y su causa, encallada en la acumulación de tierras, poder y dinero que mató a Camilo Manrique y a Pablo Pueblo, es simplemente esquizofrénico. Claro, esa elección tiene varias lógicas: No más Uribe, rechazo a Santos, rechazo a Petro porque se le concibe igualmente conflictivo o peligroso, y en algunos casos, por la aventura de lanzarse a la nada, distinta del monolítico destino invariable de los últimos ocho años. Pero aunque esa elección tiene lógicas no tiene coherencia.
Mockus continuará, como todos los candidatos, con la Seguridad Democrática. Ahora la enmarcará en la legalidad, es decir, la continuará, sin esas cosas feas que no nos gustaron de ella. Lo terrible es que la propuesta de consenso social para definir el disgusto que motiva los cambios es la naturaleza ilegal de lo rechazable. Así, no lo es la funcionalidad del poder del Estado para la construcción de un tipo de país que se nos estructuró en contra la paz y la justicia social. Por eso ahora todos los ilegales estarán prohibidos jurídica y culturalmente, asimilables a Mancuso y a Don Berna. No importa que las leyes hayan sido producidas por para-politicos, o por oligarcas rapiñosos. Su contenido no es objeto de discusión. La estrategia de la Seguridad Democrática, que era la de convertir la política antisubversiva en una política legitima y legal sobre la base del antiterrorismo, tiene ahora un camino para su consolidación más propio de intelectuales de derecha que de finqueros, pero al fin, de derecha, no neutro. Para todos los problemas del indio que trabaja en las plantaciones de Palma Aceitera, o del trabajador acusado de ser privilegiado frente a los pobres, la respuesta es la misma: “La vida es sagrada”, y por defecto, “no me acuerdo de qué opiné cuando bombardearon el campamento de Raúl Reyes en Ecuador”. Y la elección por Mockus es entonces por una perspectiva, que mira para un lado mientras la esperanza mira para el otro.
Si Mockus será el próximo presidente, ello será mejor que si lo fuera Santos. Pero ello, con su lógica, no es coherente con un baile por la verdad, la justicia y la memoria.
José Antequera Guzmán
viernes, 2 de abril de 2010
Discos olvidados.
Celia Cruz, the forgotten Tapes.
Era 1993 y Celia ya vivía en Miami, o donde sea que viviera ella (yo supongo que era Miami). Su "azucar" le estaba causando diabetes musical. Una noche le dijo a su esposo que ella no podía estancarse, que sentía que de los años de la Sonora, de aquella época en la que creyó en la revolución cubana a su nueva época como orgullosa gusana poco había cambiado musicalmente. Los mismos bongoes y el mismo tumbao, decía preocupada mientras se miraba al espejo y buscaba impacientemente algo que la sacara de la monotonía salsera, o mejor, de la manera en que todos movían las caderas al ritmo de las trompetas. "Demasiadas trompetas mi amor", le dijo una vez a Tito Puente que intentó, para ella, saturar varios discos de saxofones y timbales monstruosos que solo exacerbaron el descontento de la cantante.
Fue así como durante una gira en Alemania conoció el cuero. O mas bien, conoció el latex y el cuero y los látigos y toda a esa exaltación del sadomasiquismo en las manos del rock industrial. Al comienzo los vio desde la distancia, en la entrada de un bar gótico en el que los chicos y chicas de la ciudad se acercaban para oir a sus bandas favoritas, mientras ella, en la inmesidad de una limo blanca con vidrios oscuros, sentía la distancia aparentemente insalvable entre el desparpajo de la decandencia post-industrial del industrial y su tropicalísimo ser. Ellos, misteriosos seres deambulando en la noche de una ciudad siempre en ruinas, mirando el mundo desde ese lugar lleno de dudas, sintiendo en la piel el latex y las miradas de un mundo que no los entendía. Tan punks, tan cyber, tan decadentes, tan hermosos.
Lo que siguió no ha sido descubierto en su totalidad. De alguna manera Celia se escabuyó en un concierto de KMFDM, y tuvo lo que algunos llamaron"extraño coqueteo" con Sascha Konietzko. Quienes lo presenciaron dicen que a él siempre le gustó la Sonora y en general la Fania. Algunos afirman que lo suyo era una transmutación sonora, salsa a la alemana. Pero por supuesto no son más que especulaciones.
Lo que sí sabemos es que luego de una larga conversación en donde el brillo de las lentejuelas de Celia alumbraron la siniestra determinación sexual del lugar, ambos músicos decidieron hacer un disco juntos. Las sesiones de grabación, dicen, se llevaron a cabo en Londres, donde Celia aprendía a una velocidad excepcional el uso de sintetizadores, secuencias, máquinas y guitarras eléctricas. No es claro si llegó a usar cuero y látex de manera regular, pero aseguran que al menos lo intentó.
El proyecto, que para seguir los deseos de Sascha tuvo un acrónimo como nombre, logró grabar seis canciones en forma de EP, donde se incluía una mezcla de "Burundanga" que algunos llegaron a llamar "mas agresiva que la original". De cualquier manera, lo cierto es que por razones desconocidas, de las que ninguno de los dos músicos ha querido hablar (algunos creen que el affaire entre ellos era más que musical), el disco nunca salió a la venta y las únicas dos copias permanecen en el sepulcro de Celia, que decidió ser enterrada al lado de esa fúga del sonido que la hizo la leyenda que es hoy.
martes, 30 de marzo de 2010
Contradicciones.
Que no lo diga yo, que lo diga Gil Scott-Heron. No sabemos que es, no hay certeza, solo la incertidumbre de un futuro posible, otro futuro, un futuro otro que se despliega sobre la vida. No lo digo yo, lo dice Gil Scott-Heron, con su voz entre tambores y el llamado constante a levantar el brazo y empuñar la mano, mientras recorremos el negativo de la revolución, que no vamos a ver por televisión. Y asi, mientras tratamos de derribar el orden, repasamos nuestra propia vida para saber que es lo que no va a ser, para reafirmar como se abren las puertas de un lugar indeterminado. No hay televisión posible que la detenga. Pero no lo digo yo, lo dice Gil Scott-Heron:
La revolución se pospuso. Dio sueño, se intentó, lo juran. La revolución estaba a la vuelta de la esquina, así lo dijeron, así lo afirmaron. Estaba todo listo para tomarse el poder, pero ese man tenía que parar en el McDonalds y buscar comida. Todo se dilató y empezó a llover. La revolución se pospuso porque empezó a llover, y mientras tanto ahí estaban ellos, en algún sotano de brooklyn oyendo música, fumandose un porro y con las armas listas a la confrontación. Tendremos que esperar, dijeron, pero el momento no llegaba y todo se hacía más denso, tal vez por el humo, tal vez porque estar encerrado en un sótano con fusiles que no cumplen su destino empieza a generar ansiedad y luego terrror. Con muchas erres. Habrá que esperar a que deje de llover, para salir a ver qué.
Brooklyn Funk Essentials - 03 - The Revolution Was Postponed Because Of Rain by dontomeito
lunes, 22 de febrero de 2010
denewmix
Delés y Guatari me tienen en el filo de la silla. La opción era correr, alejarme otra vez de las mil mesetas y sentarme a comer helado mientras veía house. Pero claro, no hay helado. Así que le dí vueltas a una canción de radio tarifa y decidí hacer un pequeño mix que va mas o menos asi
3. by dontomeito
Radio Tarifa - Temporal - El Mandil de Carolina
Gnawa Diffusion et Nass El Ghiwane - Gnawa Du Maroc
AKLI D - C'est Facile (Spanish Version)
Besh o Drom - Cigansko Oro
Tinariwen - Toumast
Surinder & Manjit - Boliyaan
Dam- I don't have freedom.mp3
08001 - Orino
Blasted Mechanism - Under The Sun
Cheb Balowski - Plou Plom
Novalima - machete
Sonora Milagrosa - Como si el Mundo Estuviera Bien
Fermin Muguruza - Loturak (Xabi Pery)
martes, 12 de enero de 2010
De Raymond Williams y mi abuelita
Veo una foto de Sebastiao Salgado del MST en la que la gente entra a una finca que será tomada. La puerta es de madera, como alguna vez fueron las puertas de la finca de mi abuelita, donde todas nuestras mamás (las de mis primos) crecieron. El corral estaba tambien hecho de madera y a mi siempre se me antojaba un lugar misterioso, lleno de vida y de ruidos. Era tambien un lugar lejano, donde cada cierto tiempo un camión dejaba o recogía vacas y todas las mañanas alguien las ordeñaba. La finca de mi abuelita no tenía vidríos en las ventanas, solo unos huecos que dejaban correr el aire. Tampoco tenía electricidad y nunca la necesitó. La carne se dejaba con sal a secar en el sol, el queso y los envueltos se hacían para vender en el mercado. La chicha se hacía para que mi mamá fuera feliz. Cuando yo era pequeño no tenía mucha predilección por la finca, aunque siempre que iba me bañaba en el río, montaba en burro o en caballo, acompañaba a los trabajadores y los fastidiaba mientras hacían sus labores, jugaba fútbol sobre ese pasto largo, cortante y falso que tiene el llano. Mi abuelita dejaba sonar la emisora. Mi abuelito, cuando yo era aún muy pequeño, me enseñaba sobre el tango y yo, cada vez que oía a alguna canción y él me preguntaba “quien es?” yo respondía “Gardel”, solo para que él se ríera de mi.
Mi abuelita oía música llanera, la música del llano. Yo, cuando era chiqui, la desprecíe. Me ayudaba la diferenciación que me permitía el rock y el hecho de que en Bogotá esa música nunca pegó. Aprendí a bailar y se me olvidó. Mi mamá le regaló a mi abuela una nevera cuando llegó la luz a Morichal, y la nevera sirvió muy bien para guardar todo lo que no se tenía que guardar en ella. Mis tías le regalaron a mi abuela una cama, y ella durmió toda la vida en su chinchorro, guindado de lado a lado de su cuarto sin vidrios, flotando sobre la cama en la que los primos nos acostabamos a oir de vez en cuando sus historias. A veces llegaban señores amigos, que venían caminando de lejos, y tocaban y cantaban y hablaban, así como hablan ellos, como si el tiempo no pasara y solo quedara la inmesidad inaprensible de la geografía llanera. Un cuatro y unos capachos era todo lo que necesitaban. Mi abuelita tiene la voz del llano, la que llama a los perros para alimentarlos, la que dice “michico” para llamar a los gatos y siente a la distancia el peligro. Es una voz que atraviesa el mundo ayudada por el viento, como un grito sostenido que luego se va ahogando hasta perderse en el horizonte. Mi abuelita habla como si estuviera cantando, como si ella llevara el llano adentro y nadie más pudiera verlo. Mi abuelita es el llano, un llano olvidado que se está muriendo, así como ella se muere hoy, marchitandose todos los días sentada en una silla en la ciudad.
Hay días en los que extraño con una tristeza absurda la carne que hace mi familia en el asadero. Sentir el calor insoportable y caminar desde la casa de mi tía hasta el restaurante, sentarme, pedir una cerveza y ver a mi primo decir que quiere poner a Simón Diaz pero que “este público no lo entiende.”. Ver la foto de mi tío coleando, una foto maravillosa que atrapa el momento exacto en que él y su caballo, llenos de barro, van cayendo al tiempo con la vaca. Hay días en que quiero sentarme a llorar en cualquier esquina de esta ciudad horrible por no poder estar recorriendo los caserios del piedemonte. Que me inviten a una cerveza mientras pregunto sobre los nuevos músicos llaneros que han salido. (eso, claro, cuando los tiempos eran bonitos y no teníamos que preguntar por los nuevos muertos que han salido). Días en que daría todo por dormir con mi chinchorro mal guindado en la escuela de Barronegro y esconder mi linterna entre las cobijas para leer algún libro mientras todos ya están dormidos. Yo no puedo dormir, ni aquí ni allá.
Hay días en que el Cholo Valderrama se aparece como un fantasma sonoro en mi computador y canta como mi abuelita llamaba a los animales, como mi abuelo gritaba cuando había que arrear a las vacas. Yo lo oigo y me contengo, porque quiero salir corriendo y no se que hago en esta ciudad, consiguiendo títulos nobiliarios cuando tengo tan claro que quisiera estar en otro lado. Oigo al Cholo y siento como pierdo las fuerzas y se me aguan los ojos y recuerdo el río Meta, inmenso, al lado de mi mamá que me enseñaba al abc del trabajo de campo y me contaba como mi abuelo cantaba canciones en esas mismas tierras mientras llevaba a las vacas de un hato a otro.
Hay días en los que escribo sobre la muerte. Sobre esa tarde en la que al compañero lo rodearon por 4 horas y él nos llamaba pidiendonos ayuda y nosotros solo podíamos decirle que se tranquilizara porque no podíamos movernos y él lo sabía. Sobre esa mañana en que volvió triunfante porque logró engatuzar a los soldados con frases sueltas que recordó del taller que hizo el abogado sobre como evitar que los milicos lo maten. Sobre esa noche en la que al llegar a una reunión me contaron que lo acababan de matar. Hay días en que siento la distancia como una puñalada que me rompe el alma y me hace sangrar hasta querer morir. Es en esos días cuando mi primo me manda una canción bonita, de esas que hablan de alcaravanes y atardeceres y morichales y yo siento que vale la pena vivir.